El robo de la torta
Anaira fue la primera en entrar a la cocina. La torta no estaba, solo quedaban las migas sobre el plato vacío puesto en el mesón como una pista fresca del “robo”. - ¡Jairo! – grito desconsolada. Su esposo Jairo Andrés entró al lugar de los hechos aún con lagañas en los ojos. - ¿Qué pasó? - ¡Te comiste la torta! – lo acusó con descaro, golpeándole el pecho con el trapo. - No, juro que no fui yo – responde Jairo Andrés intentando contener la furia de su mujer. - Si no fuiste tú, entonces ¿quién? – insiste al borde las lágrimas – en dónde están las pruebas de que no fuiste tú, yo te vi antes de acostarte rondando por la cocina con la excusa de un vaso de agua, y llegaste elogiando la torta. – casi sin respirar continúa con su discurso- bruto cómo te comiste la torta para tu jefe, ahora no vas a tener ascenso y mi pastelería ¿qué? En dónde quedo yo – se echa a llorar en el piso. - Qué no fui yo lo juro – responde impasible Jairo y voltea a mir...
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